Página principal

En el marco del inicio de las actividades de la capacitación a emprendedores, la Facultad recibió la presencia de Ricardo Molinari, creador de basquet para ciegos, quien dialogó con nosotros en una entrevista muy amena, que transcribimos a continuación.

Básquet para Ciegos: una experiencia inspiradora para el emprendedurismo
Ricardo Molinari, el creador de la adaptación del básquet para ciegos y disminuidos visuales estuvo compartiendo su experiencia en el marco de la apertura de la capacitación a emprendedores que realiza la FCEco, en su edición 2015. La actividad, organizada por el Proyecto de Extensión “Vinculando Docencia y Extensión a través de Prácticas Sociales dirigidas a los Microemprendedores”, fue realizada el pasado viernes 24 de abril y contó con  el apoyo del Instituto Provincial de Discapacidad (IProDi) y la presencia de clubes, ONGs, emprendedores y comunidad en general.
El basquetbolista y empresario bonaerense, devenido en férreo trabajador del sueño de integración social de las personas con discapacidad visual al básquet -y al deporte en general-, comparte su historia en esta entrevista.

-Ricardo Jesús Molinari se presenta así:
Soy de Pergamino, de la provincia de Buenos Aires. Tengo 62 años, seis hijos y tres nietos -uno viene la semana que viene. Estoy desde el año 2002 con el proyecto de Básquet para Ciegos, que empecé con el sueño de hacer algo para que los ciegos jugaran básquetbol. Lo primero fue hacer la pelota sonora y el tablero y, a partir, de ahí ir desarrollando la actividad hasta estos días; hoy por hoy ya están jugando, ¿no?

-Por lo que pudimos escuchar, en tu casa había rulemanes e ibas a tirar al aro; es decir, que ya jugabas al básquet y te desempeñabas en estas cosas…
En realidad, soy jugador de básquet desde siempre. Es una pasión. También tengo la suerte de que hace más o menos 24 años empecé con una empresa de equipamiento de deporte en la que fabrico cosas de básquetbol. Pero bueno, en realidad, no tiene nada que ver con esto. El proyecto surgió un día que entré a una cancha de básquet y había dos personas de las cuales una era ciega. Estaban haciendo una especie de ejercicio de atletismo: el profesor golpeaba el piso de la cancha con un bastón y el chico iba siguiendo el sonido. Ahí me pregunté por qué no jugaba básquet. Aparentemente, le faltaban elementos. A partir de ahí fueron preguntas y respuestas internas, y empecé a trabajar en el proyecto. Lo primero fue transformar una pelota común en sonora y después hacer un tablero de básquetbol sonoro, que hace cinco sonidos distintos.

-¿Crees que responde tu amor al básquet el intentar que sea un deporte que lo pueda conocer la mayor cantidad de personas?
Yo digo siempre que soy un elegido. No pensé que iba a hacer un invento, en ese momento quise hacer un juguete para ese chico. Realmente, después de mis hijos, fue lo mejor que me pasó en mi vida. Hasta los 49 años, que fue cuando lo inventé, nunca había tratado con una persona ciega. Siempre los había mirado, pero nunca los había visto. Recién traté con una persona ciega el día que probaron el tablero. Yo lo que quería era que dieran el veredicto, a ver si el juguete servía. Terminó siendo que funcionó, que había que registrarlo, que no se conocía en el mundo y todas estas cosas... Me obligó un poco el Estado también a hacerlo. Y a partir de ahí se fue desarrollando, no sólo el jueguete de tirar al aro, sino la parte técnica. En el año 2008, dentro de un campus convencional de básquet, pedí permiso para incorporar personas ciegas. Estuve haciéndolos practicar durante tres o cuatro días y, el día del cierre del campus, pedí hacer demostraciones con los chicos ciegos contra los videntes, con los ojos vendados. Ahí me dí cuenta de lo que habían crecido y de lo que les significaba. Hacíamos solamente una demostración que iba de una línea de fondo de cancha hasta un espacio donde yo tenía un sonido intermitente y tenían que ir dribleando: llegaban los ciegos y los otros no habían recorrido ni el 20%. Y eran jugadores de básquet. En el 2009, organicé un campus de básquet especial para personas ciegas, donde participaron más de 70 personas de todo el país. En el 2010 se me ocurrió hacer un reglamento y una cancha adaptada.

-Sin duda que es un dispositivo de integración y de muchísima ayuda pero además,  ¿es un deporte con sus reglas específicas?

Claro, el tablero es invento y la cancha también, pero para que la inclusión sea mayor fue mejor adaptarlo a lo convencional, para que puedan jugar con otros. Sino sería considerado “deporte para ciegos”, únicamente. De ahí, que lo pensamos e inscribimos así: como deporte adaptado. Es el primer deporte adaptado de conjunto para la mujer ciega en el mundo. Son tres jugadores por equipo, por el momento, dentro de los cuales siempre tiene que haber una mujer en cancha. Y el campo de juego tiene todas las marcas hechas en relieve. Inclusive, la típica zona pintada del básquet tradicional, tiene una textura diferente al resto de la cancha. Y los tableros tienen sonidos intermitentes distintos: uno para defensa y otro para ataque.

-Incluiste a las mujeres...
Para que la inclusión sea total. Sobre todo, para compartir. Muchos matrimonios son de dos personas ciegas y siempre las mujeres son las que se quedan en la casa. Yo quería que pudieran compartir una actividad. Dejemos de lado lo deportivo: estamos hablando de la parte motora y sobre todo, de integración social. Después de que los chicos empiezan a jugar básquet me cuentan que “ven” los partidos de la NBA. Fijate vos lo que se logra. Hay un chico que tiene el tablero, que me dice que juega en la casa. “Es muy lindo -dice- porque con el sonido me ubica y cuando suena el timbre es que acerté”. O sea, no depende de otro. No hay mejor cosa que la libertad.

-¿En qué estadío de difusión del proyecto se está hoy?
En 2011 se inauguró la primera cancha, que es en Tanti. Es la primera del mundo. Ahí se jugó el primer partido que terminó 5-3, superando al básquetbol convencional -que terminó 5-1, hace 124 años. Entonces… nos va a llevar tiempo. Esto se tiene que informar en la escuela, que es donde primero va el chico. Después viene lo deportivo. Nosotros tenemos alumnos de 4 a 72 años. Alicia Herrera, por ejemplo, es una mujer de 69 años que no se pierde campus que haya; ella dice que, obviamente, ya no va a jugar básquet pero el sólo hecho de lo que le significa la parte motora, estar acompañada por un grupo de gente y conocer otras historias... Es mucho más que deporte.

-Hoy venís acá a hablarle a emprendedores. ¿Alguna vez te pensaste vos como emprendedor?
Siempre me gustó hacer cosas, ¿no? Yo no tengo más estudio que 6to grado, pero en mi época de juventud en las revistas salían cursos. Yo hacía cursos de todo. Y ahora, en todo lo que hago, le meto. Es tanta la satisfacción personal... Me gustaría que se desarrollara más por el bien de las personas con discapacidad visual. No tenemos ni idea de la cantidad de ciegos que hay. Hoy la población argentina anda entre los 40 y 45 millones de personas: esa es la cantidad de personas ciegas que hay en el mundo; más allá de los discapacitados visuales que son unos 300 millones. Los sueños son el primer paso de las realizaciones, el asunto es que no es fácil.